Un papá genial
Y no es que vayamos a hablar de aquella cómica película en que Adam Sandler tiene que hacerse cargo de un niño cuando no puede encargarse de su vida, sino que nos referimos a Derek Fisher, el capitán de los Utah Jazz, que ayer fueron eliminados de postemporada por los San Antonio Spurs.
Derek Fisher, últimamente no está pasando por sus mejores momentos ya que su pequeña hija, una bebe de 11 meses, sufrió un cáncer en la zona de la vista, algo poco común, lo que podría haberle costado la vida. Sin embargo, y gracias a Dios y los médicos, la chiquilla pudo salir del trance, al menos por ahora, aunque debe someterse a sesiones de quimioterapia.
Dichas sesiones, son en New York, en la otra punta del país, pero Derek, al igual que lo haría cualquier padre, quiso estar allí al momento en que su hijita pasaba dicha situación. El problema que se presentó, fue que, la segunda sesión coincidía con el quinto juego, o sea el de ayer, entre su equipo los Jazz y los Spurs.
Pero Derek, además de ser un gran padre es un profesional, por lo que, apenas finalizó el tratamiento de su beba, tomó un vuelo rumbo a San Antonio para cumplir con su trabajo. Fisher, que se esperaba no jugara el juego, arribó para la segunda mitad, y, aunque el juego ya estaba sentenciado en favor de los Spurs, disputó 15 minutos encestando 2 puntos y dando 2 asistencias. Desde aquí le deseamos lo mejor a Fisher y su familia.
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