Boston da el primer golpe

Cuando todos vimos el dolor que sentía Paul Pierce en su rodilla, ninguno pudo haber adivinado lo que este jugador haria en la segunda mitad para conseguir la primera victoria de las finales de la NBA.
Hablando luego de la victoria 98-88 frente a los Lakers, Pierce dijo que pensó que su juego había terminado prematuramente, pero cuando llegó al vestuario noto que el dolor había disminuido y podría regresar al juego.
Pierce cayó al suelo con 6:49 restantes en el tercer cuarto cuando la pierna de su compañero Kendrick Perkins golpeo su rodilla. Con su jugador estrella tirado en el piso, el entrenador temió lo peor y pidió un tiempo muerto.
La escena fue peor todavía cuando los reservas Brian Scalabrine y Tony Allen ayudaron al doctor a cargar a Pierce hasta una silla de ruedas en el pasillo, para poder llevarlo al vestuario.
Al llegar al vestuario Pierce y el doctor decidieron que podía regresar al juego, lo que terminó despertando a su compañeros, que estaban cayendo frente al mejor juego de los visitantes.
Pierce regresó al juego con cinco minutos en el tercer cuarto y en menos de un minuto anotó tres triples consecutivos que le dieron la ventaja a los Celtics por 72-71, que finalmente decidieron el partido.
Recordando los mejores partidos de Larry Bird, Paul Pierce terminó el encuentro con 22 puntos, con 15 de ellos anotados en un tercer cuarto que quedará para la mejor historia de la NBA.
Tags: Boston Celtics, Finales NBA, Los Angeles Lakers, Paul Pierce
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