Boston Celtics Campeón: La leyenda continúa

Pocas finales en la historia de la NBA se definieron con la superioridad, autoridad y claridad a favor de un equipo como la que se definió ayer. Es que no hubo partido, fue un monólogo de Boston, que destruyó a su eterno enemigo en el sexto partido de la serie por un abrumador 131-92 (39). Los Lakers de Los Ángeles llegaron a Boston con el sueño de poder empatar la serie (caían 2-3) y así forzar el séptimo juego para definir al campeón de la NBA. No hubo caso. El equipo verde salió a matar desde el primer momento. Un Garden abarrotado, que contó con la presencia de míticas figuras del equipo local como Jo Jo White, John Havlicek, Bill Russell y el ex entrenador y jugador K.C Jones, fue testigo de una de las humillaciones más grandes de la historia si de finales de NBA hablamos.
El primer cuarto fue lo más parejo del partido. Fue 24-20 para los Celtics, pero quedó la sensación de que los del este estaban haciendo mucho más por el triunfo que lo que marcaba el tanteador. La actitud avasallante quedó confirmada en el segundo período, cuando el partido se empezó a cerrar. ¡Sí! ¡En el segundo cuarto! La mitad del juego marcaba un rotundo 58-35 (23) y la, cada vez más fuerte, idea de que el anillo de campeón adornaría los ya ocupados dedos de los Celtics.


La segunda mitad mostró a unos erráticos Lakers, que no supieron como contener a la máquina céltica que, además, anotaba todo lo que tiraba y desde todas las posiciones. Buenos minutos de James Posey viniendo desde el banco así como de Eddie House y Leon Powe seguían marcando la tendencia. Un “Big Three” inspirado (26 puntos para Garnett y Allen y 17 para Pierce) y un magnífico Rajon Rondo, que contribuyó con 21 puntos, 8 asistencias y 6 robos, adornaron un juego en el que cualquiera que entraba a la pista por Boston lo hacía bien.
El tercer y cuarto período significaron un trámite que quedó para la estadística. El banco de los Celtics festejaba por anticipado porque los Lakers estaban entregados a la superioridad adversaria. La emoción de Garnett, el orgullo de Pierce, la alegría serena de Allen y la felicidad de los demás y de un Garden enfervorizado marcaron el final de una temporada magnífica para un equipo que hacía 22 años no sabía lo que era ser campeón. Para rematar la faena Paul Pierce, el capitán y símbolo de esta franquicia desde hace 10 años, fue elegido como el MVP de las finales. Más no se podía pedir…
¡Salud, Boston Celtics! Brillantes y legítimos campeones de la NBA.
Vía | Marca
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