Boston Celtics: Reverdeció el trébol

Cuando finalizó el partido y los Celtics de Boston se consagraron campeones de la NBA por 17ª vez en su historia el pequeño duendecillo que habita en su escudo pudo encender, luego de 22 años, su pipa y fumar en símbolo de triunfo. Desde el más allá, el hombre más importante de la historia de la franquicia, Red Aurebach, hizo lo que hacía siempre que su equipo estaba por ganar un partido: encendió su habano y fumó plácidamente festejando esta merecida conquista. Entre el duende y Aurebach hay mil diferencias, pero también hay una gran coincidencia: ambos son los Celtics.
El 28 de octubre de 2006 Red dejaba este mundo y se iba a dirigir al infinito. El hombre que, salvo jugador, lo había sido todo en los Celtics se iba para siempre. Entrenador récord y hombre influyente, fue él pilar de todos los éxitos de la franquicia. Sea como entrenador, general mánager o presidente. Incluso, a pesar de que nunca jugó en la NBA, la franquicia retiró un número simbólico (el 2) en su honor. En homenaje a su personalidad más importante, los Celtics portaron un trébol negro (con la inscripción “Red” en su interior) en su camiseta durante la temporada 2006/2007 que sustituía el color verde de antaño.
El color significaba, quizás, algo más. El verde y rozagante trébol de los Celtics se empezó a marchitar mucho tiempo antes de la muerte de Aurebach. Con la partida de jugadores como Larry Bird, Kevin Mc Hale o Robert Parish, que menguó brutalmente su potencial, más insucesos trágicos como la muerte por sobredosis de cocaína de su prometedora elección del Draft de 1986 Len Bias o la muerte de su joven líder Reggie Lewis debido a un ataque al corazón cuando practicaba con el equipo en 1993, el panorama se presentaba oscuro.

Ya no eran “aquel” equipo. Todo les costaba más. Los éxitos brillaban por su ausencia y eso no se podía permitir en un equipo como este, acostumbrado a ganarlo todo. Las luces de esperanza se encendieron, aunque leves, con la llegada de Antoine Walker y, más adelante, con el arribo de Paul Pierce, pero los éxitos no llegaban. Faltaba algo más. Danny Ainge, ex beisbolista y campeón con los Celtics en los 80, fue nombrado General Manager del equipo, pero tuvo muchas resistencias desde sus inicios. Dejó marchar a Walker (ídolo de la franquicia) y los movimientos que realizaba no se traducían en positivos y no trascendían en resultados. Hasta que a mediados de 2007 Pierce fue claro: “O traen figuras o me traspasan”. Ainge escuchó y tomó apunte. Hizo un esfuerzo y llegaron Ray Allen y Kevin Garnett. Ahora sí. El equipo arrasó y ganó el título, pero más que eso: logró salir del ostracismo, homenajeó a Red e hizo que el trébol reverdeciera…una vez más.
Vía | Espn
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